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lunes 14 de septiembre de 2009

" SERENOS DEL VERANO"




Caluroso verano que estamos terminando, ya desde junio hemos soportado altísimas temperaturas durante el día. Estos calores durante el día han acentuado la actividad en los "serenos".
Aunque es posible tener algún " sereno" durante los últimos días de mayo ( este año ya hubo "serenos" en estos días) son junio y julio los que nos deparan los mejores serenos, aunque agosto este año también ha sido muy bueno ( otros años suele refrescar al final de la tarde y levantarse una brisa que echa bastantes "serenos" al traste).






Ya metidos en los últimos días de junio y sobre todo en julio, las altísimas temperaturas hacen muy duro estar durante la tarde en el río, y compruebas como durante estas calurosas tardes las truchas practicamente desaparecen del río y sólo hacen acto de presencia con las ultimas luces de la tarde.
Durante estos calurosos días no suelo aparecer por el río antes de las ocho de la tarde y si bajo antes es para pescar las zonas más sombreadas donde se puede adelantar la actividad de las truchas antes de la caída de la tarde.

Pasadas las primeras tardes, daremos con la hora " casi exacta" en que las truchas comienzan a " dar la cara", que suele venir marcada por la aparición en el río de ecdyonuridos, y sobre todo de tricopteros y efemerellas.

Según avanza el verano, la hora de aparecer por el río se va retrasando, no es plato de gusto estar en el río a las siete de la tarde de últimos de julio o primeros de agosto con un sol de justicia pegandote en la cabeza, empapado en sudor y el río muerto...... ni una mosca volando, ni una trucha en el agua, el único ser viviente tan insensato de moverse a esas horas es el pescador.
La experiencia de los años te va librando de esos suplicios.





Aparecer en el río para pescar el sereno, una vez elegida la zona, no demasiado alejada del coche, y en la que el acceso al río no sea complicado, sabiendo bien por donde pisamos y vadeamos . Nuestro foco frontal o linterna preparada en el bolsillo del vader o el chaleco para hacer uso de ella cuando caiga la oscuridad para atar alguna mosca o poder salir del río y volver al coche sin tropezones .
Me siento en la orilla a la sombra de una salguera, el río esta muerto y no veo ni un solo insecto.
Miro el sol y ya queda poco para que se oculte entre los montes y cerros del horizonte.
Casi las nueve y cuarto... y todavía hace un calor de muerte. Los arboles empiezan a proyectar su alargada sombra y de repente, asoman los primeros tricos y efemerellas, en cinco minutos esos escasos insectos se convierten en multitud, veo ingentes cantidades de tricos volando y algunos golpeando la superficie del agua, haciendo la puesta y veo derivar por el agua bastantes ignitas , imagos en su gran mayoría, las telarañas de estos días delatan grandes eclosiones durante los últimos momentos de la tarde, están repletas de ellas y las arañas bien cebadas.
Como si hubieran tocado la campana dando la hora de comer, en escasos minutos pasamos de un río muerto a ver multitud de insectos y de una superficie del agua inerte, dando la sensación de que el tramo no tiene ni una trucha, a ver cebadas repetitivas sobre las efemerellas que derivan aguas abajo sin solución de continuidad..... de pronto el río se ha llenado de vida: insectos, truchas, aves, todos aprovechan la caída de la tarde para entrar en actividad, a ratos frenética.
Ahora es mi momento, ya estoy colocado en la corriente y lo que veo por delante es sencillamente maravilloso, cebadas y truchas confiadas poniéndose moradas con las ignitas que surcan las corrientes.
Estos serenos suelen estar llenos de sorpresas, la nutria que baja toda confiada por el río hasta casi chocar conmigo y que hace imborrable ese sereno, mama corzo y su cría que me sorprenden en un escondido rincón saciando la sed. El lobo bajando por la orilla del río y que se queda tan sorprendido como yo al toparnos de frente en el camino , y durante unos largos segundos admiro a escasos metros...o ese gato montes que cruza el río nadando por delante de mi posición.
Escenas que quedan grabadas para siempre en mi memoria y que hacen que cada sereno sea diferente , es para mi uno de los mayores alicientes del sereno....además de las truchas, claro.
Y que me hacen volver al río al final de esas calurosas tardes . Incluso sabiendo que algunas de esos "serenos".. nos saldrán ranas, aunque hay algunos ríos en que es casi una apuesta segura.






miércoles 2 de septiembre de 2009

" FIEBRE AMARILLA" ( ellas...... bajo el agua)




Si muchos pescadores esperamos con ansiedad estos días de últimos de mayo y junio, "ellas" , las truchas tienen marcado en su particular calendario gastronómico estos días . Ellas esperan esas suculentas golosinas amarillas durante todo el año.





Aquí os dejo un breve resumen del final de algunos lances que han tenido como protagonistas las artificiales que habéis visto en anteriores entradas. Recuerdos fugaces plasmados en fotografías que han quedado grabados en mi memoria y que año tras año intento que vuelvan a repetirse.






Haciendo una pequeña selección de todas las fotografías de estos días se agolpan en mi cabeza: bellos rincones, truchas cebándose o saltando alocadas tras una Dánica en pleno vuelo, esos lances casi imposibles rodeado de vegetación y que muchas veces remataba en un lance de ballesta que apenas posaba la mosca en el agua hacia surgir a una trucha del fondo de su " sopanda" o entre su carril de ovas y se zampaba la mosca en una subida de " libro".
Irrepetible el momento cuando una trucha atrapo mi mosca en plena caída a unos quince o veinte cms sobre la superficie del agua.
Quizás uno de los momentos que mejor he " atrapado " en mi memoria ha sido un lance pescando un estrecho y profundo brazo que se abría en el río tras pasar un pequeño molino derruido, el agua me llegaba cerca del borde del vadeador , mi orilla derecha cubierta de rosales silvestres y la izquierda de cañizos y salgueras que hacían que mis lances fueran en corto de punta o de ballesta. Un pequeño desnivel en el terreno hace acelerar unos metros por delante de mi posición el agua que hasta ese punto , debido a la profundidad y a las salgueras y rosales silvestres que dejaban caer sus ramas al río era practicamente nula, me encuentro al final de la corriente que todavía es profunda pero que según vaya avanzando hasta su inicio va perdiendo profundidad.
Ante mi un gran rosal silvestre deja caer una gran cantidad de ramas al río, y entre ellas baja la corriente. Quedo prendado por la belleza del tramo y después de hacer un par de fotos, observo y defino las posturas más cantadas.....¡¡ vaya posturas¡¡.
Un par de lances de punta, muy en corto...nada. Mientras seco la mosca, observo el tramo por si hay alguna cebada, veo volar alguna Dánica.
A dos metros por delante , tengo la postura más cantada y más sugerente de todo el tramo....entre todas las ramas del gran rosal se abre un hueco de poco mas de medio metro cuadrado..las ramas de delante detienen la corriente y a su derecha la orilla con una " sopanda " profunda y bien protegida con hierbas que cuelgan de la orilla y ovas que tapizan su fondo.
Estudio el lance, ese pequeño hueco entre las ramas me permite un lance de ballesta cruzado que haga que mi mosca se pose pegada a la orilla, y que baje un metro y medio de la corriente raspando la "sopanda" de la orilla.
Sujeto la mosca en mi mano izquierda y de ballesta la mosca entra por el hueco entre las ramas del rosal y cae justo detrás de todo el entramado de ramas, desciende raspando toda la orilla y de pronto, veo una señora trucha esta esperando mi mosca a flor de agua, me quedo asombrado por que con mi vista cubría todo el hueco y un segundo antes .... ¡ No estaba! , me admiro del tamaño y con que sutileza se ha puesto en la postura, imagino que cuando la mosca ha entrado en su ventana de visión...toma la mosca con toda la tranquilidad del mundo y yo clavo después de asegurme que ha tomado bien la mosca.
Después de hacérmelas pasar canutas y de pensar que se me quedaría entre las ramas de los rosales unas cuantas veces, logro hacerme con ella. Unas fotos rápidas y al agua.
Mientras reviso mi bajo y seco la mosca, no puedo dejar de pensar en lo sutil , rápido y sorprendente de su posicionamiento esperando mi mosca. La sorpresa que me lleve.....llevaba varios minutos observando el hueco y ese tramo de la corriente, toda mi atención estaba puesto en él desde momentos antes de ejecutar el lance y como en un abrir y cerrar de ojos, de repente la trucha estaba allí, esperando como si llevara una hora en la postura . Y no era una trucha pequeña, precisamente que pudiera pasar desapercibida por su tamaño.













Esperemos que el año que viene podamos seguir disfrutando de tan buenos momentos como los vividos este año, imprescindible dos condiciones: Conservar y cuidar esos pequeños ríos y arroyos calizos, son autenticas joyas. Y practicar el captura y suelta con sus truchas que tan buenos momentos nos hacen pasar.