

Si muchos pescadores esperamos con ansiedad estos días de últimos de mayo y junio, "ellas" , las truchas tienen marcado en su particular calendario gastronómico estos días . Ellas esperan esas suculentas golosinas amarillas durante todo el año.


Aquí os dejo un breve resumen del final de algunos lances que han tenido como protagonistas las artificiales que habéis visto en anteriores entradas. Recuerdos fugaces plasmados en fotografías que han quedado grabados en mi memoria y que año tras año intento que vuelvan a repetirse.


Haciendo una pequeña selección de todas las fotografías de estos días se agolpan en mi cabeza: bellos rincones, truchas cebándose o saltando alocadas tras una Dánica en pleno vuelo, esos lances casi imposibles rodeado de vegetación y que muchas veces remataba en un lance de ballesta que apenas posaba la mosca en el agua hacia surgir a una trucha del fondo de su " sopanda" o entre su carril de ovas y se zampaba la mosca en una subida de " libro".
Irrepetible el momento cuando una trucha atrapo mi mosca en plena caída a unos quince o veinte cms sobre la superficie del agua.
Quizás uno de los momentos que mejor he " atrapado " en mi memoria ha sido un lance pescando un estrecho y profundo brazo que se abría en el río tras pasar un pequeño molino derruido, el agua me llegaba cerca del borde del vadeador , mi orilla derecha cubierta de rosales silvestres y la izquierda de cañizos y salgueras que hacían que mis lances fueran en corto de punta o de ballesta. Un pequeño desnivel en el terreno hace acelerar unos metros por delante de mi posición el agua que hasta ese punto , debido a la profundidad y a las salgueras y rosales silvestres que dejaban caer sus ramas al río era practicamente nula, me encuentro al final de la corriente que todavía es profunda pero que según vaya avanzando hasta su inicio va perdiendo profundidad.
Ante mi un gran rosal silvestre deja caer una gran cantidad de ramas al río, y entre ellas baja la corriente. Quedo prendado por la belleza del tramo y después de hacer un par de fotos, observo y defino las posturas más cantadas.....¡¡ vaya posturas¡¡.
Un par de lances de punta, muy en corto...nada. Mientras seco la mosca, observo el tramo por si hay alguna cebada, veo volar alguna Dánica.
A dos metros por delante , tengo la postura más cantada y más sugerente de todo el tramo....entre todas las ramas del gran rosal se abre un hueco de poco mas de medio metro cuadrado..las ramas de delante detienen la corriente y a su derecha la orilla con una " sopanda " profunda y bien protegida con hierbas que cuelgan de la orilla y ovas que tapizan su fondo.
Estudio el lance, ese pequeño hueco entre las ramas me permite un lance de ballesta cruzado que haga que mi mosca se pose pegada a la orilla, y que baje un metro y medio de la corriente raspando la "sopanda" de la orilla.
Sujeto la mosca en mi mano izquierda y de ballesta la mosca entra por el hueco entre las ramas del rosal y cae justo detrás de todo el entramado de ramas, desciende raspando toda la orilla y de pronto, veo una señora trucha esta esperando mi mosca a flor de agua, me quedo asombrado por que con mi vista cubría todo el hueco y un segundo antes .... ¡ No estaba! , me admiro del tamaño y con que sutileza se ha puesto en la postura, imagino que cuando la mosca ha entrado en su ventana de visión...toma la mosca con toda la tranquilidad del mundo y yo clavo después de asegurme que ha tomado bien la mosca.
Después de hacérmelas pasar canutas y de pensar que se me quedaría entre las ramas de los rosales unas cuantas veces, logro hacerme con ella. Unas fotos rápidas y al agua.
Mientras reviso mi bajo y seco la mosca, no puedo dejar de pensar en lo sutil , rápido y sorprendente de su posicionamiento esperando mi mosca. La sorpresa que me lleve.....llevaba varios minutos observando el hueco y ese tramo de la corriente, toda mi atención estaba puesto en él desde momentos antes de ejecutar el lance y como en un abrir y cerrar de ojos, de repente la trucha estaba allí, esperando como si llevara una hora en la postura . Y no era una trucha pequeña, precisamente que pudiera pasar desapercibida por su tamaño.







Esperemos que el año que viene podamos seguir disfrutando de tan buenos momentos como los vividos este año, imprescindible dos condiciones: Conservar y cuidar esos pequeños ríos y arroyos calizos, son autenticas joyas. Y practicar el captura y suelta con sus truchas que tan buenos momentos nos hacen pasar.
6 comentarios:
Que fotos más guapas, y el relato igual...
Buena pesca.
Gracias Efrén...
Se ve que lo vives Joaquín. Esas descripciones ponen los dientes largos a cualquiera y las fotos ya ni te cuento.
Saludos.
Gracias Jose.
Las fotos son impresionantes pero el relato lo es más.. por momentos me vi rodeado de ovas con el agua hasta la cintura.. observandote y disfrutando..
Gracias por transmitir esa fiebre..
Saludos.
Ehnorabuena por el relato, por las fotos y más aun por lo que pudistes disfrutar. Leyendo el post me a venido a la memoria anteriores ños en los que pude disfrutar mucho de esta "fiebre amarilla", pero este año las eclosiones han sido muy escasas en los rios que frecuento, espero que mejore para años venideros y que sigas disfrutando de las danicas, ya que existen pocos rios en los que se puedan disfrutar, por lo que te debes considerar un hombre muy afortunado.
Un saludo
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