Seguimos en la misma linea : amigos, naturaleza,ríos, pesca, truchas , y algo vital para el futuro de nuestra afición, captura y suelta.
Como dice el refrán: Más vale una imagen que mil palabras.
Bien, me dirijo al amanecer a enhebrar uno de esos torpedos, son las 6:00 am y afino el equipo: en lo que ahora interesa una caña rápida y potente y un bajo de 0.17 mm (bromas las justas). Entro en el río y veo varios comiendo. ¡Vaya forma de enseñar los lomos!, les pongo una emergente nada, les pongo una emergente micro, nada les pongo una hormiga nada... y así hasta las 10 de la mañana. Bolo, pero bolo de los que escuecen, pues los reos estaban comiendo antes, durante y después de mis intentos. Pero me digo, "ya os pillaré cabrones, en la hora del villano". Vuelvo a casa y hago de padre aunque no puedo concentrarme el resto del día en nada.
Vuelvo a las 8:30 de la tarde, puto atasco de entrada y salida al pueblo celta. Llego, monto los bártulos y allí siguen esos mamones, dale que te pego. He de decir que mi lugar secreto está muy cerca del estuario y por ello los reos son enormemente fuertes. Cuando los coges sus lomos son como los de los atunes, duros como una manzana. Por ello sólo tienes una oportunidad de pararlos, si los clavas, en zonas amplias, mejor aún en aguas paradas.
(perdón por tratarte así, pero estaba solo y necesitaba y merecías esta foto...)
Después de una hora poniendo moscas, se siguen riendo de mi hasta que me acuerdo que me queda un único tricóptero de becada que me dio Paco "Maravillas". Lo pongo, lanzo y sube tan tranquilo. Al darle el cachete, Mr. Reo pegó un brinco de más de 80 cms. fuera del agua, giro sobre sí mismo y se soltó. Debía medir entre 50 y 60 cm el mamón.
Lanzó al siguiente reo y vuelve subir, lo clavo nuevamente a la primera y otra vez una sucesión de saltos, brincos, pingoletas -que diría Delibes- que me producen una descarga de adrenalina con toda probabilidad muy superior a la que tuvo el pobre pez. Pero esta vez lo llevo a la sacadera.
Tras varios reos clavados y vencidos, revisando cada vez el bajo de línea pues sólo tengo una única mosca ganadora, otro bicho enorme me parte la línea y me deja sin mi as. Desolación. Cabreo.
Como ya estoy en pleno sereno, consigo enganchar algunos más. Menuda noche.
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Tuve la suerte de compartir con Chema Blasco otras jornadas de pesca de reo, unas buenas, otras aciagas, mayoritariamente me han vencido durante el día. Al caer la noche, en el sereno, a la hora del villano, siempre pude enganchar unos cuantos.
Mirad nuestras caras...¡vaya expresiones de emoción y felicidad...!
Pero desde luego, lo que queda, la demostración de inteligencia y poderío físico de los reos celtas me tiene cautivado...